De ida y vuelta, mi relación con la Mac
Así a sido mi relación con mi Mac desde que me mude de casa de mis padres. Hace unos tres años aproximadamente compre uno de los primeros modelos de la iMac con procesador Intel y durante ese período mi sistema operativo principal fue la Mac. Trabajar con Windows era completamente secundario y forzado por cuestiones de trabajo, incluso salir de la oficina y llegar a casa a usar mi computadora era un respiro.
Por cuestiones de espacio desde hace un año la Mac se quedó en casa de mis padres, solo la usaba ocasionalmente, básicamente para sincronizar mi iPod y para quitarme la idea de encima de que en algún momento la iba a encender y ya no iba a funcionar. Poco a poco mi Mac se había vuelto secundaria y tuve que habituarme a trabajar en Windows XP, buscando reemplazos de los programas, ahora para Windows y poniendola a tono para sentirme lo suficiente cómodo como para no extrañarla.
En medio de todo esto se cruzó Windows 7, un salto enorme para Microsoft, el primer sistema operativo para PC que me podría hacer olvidar las ventajas a las que ya estuve acostumbrado a tener en algún momento en la Mac. Pero siempre me quedaba un poco la nostalgia y la tristeza (por momentos), de ver como algo que yo había querido tanto estaba en casa de mis padres con muy poco uso y corriendo el peligro de quedar obsoleta e inoperante.
Después de pensarlo mucho y viendo que era mejor tenerla en la oficina “usándola para la oficina”, que el mantenerla en el estado en el que estaba, el lunes me la lleve a mi oficina. Así que estoy de nuevo de regreso con la Mac, de nuevo readaptandome a un ambiente que no ha cambiado tanto en el último año y medio, pero que no deja de sorprenderme con lo bien implementado que esta.
Puedo decir con certeza que siento que estoy en la mejor de las situaciones: por un lado tengo mi iMac con todos los años que me ha dado de disfrute y por el otro Windows 7, el hijo prodigio de Microsoft al que ahora si ya no se le puede hacer fuchi.