Decisiones
No cabe duda y siempre ha sido un tema recurrente en mis pensamientos, que uno forja su propio destino con las decisiones que uno toma y que nuestros padres nos educan o tratan de educar lo suficiente para que seamos capaces de superarnos. Ya es cuestión de uno el camino que toma y lo que en un momento aparenta ser una mala decisión pueden transformarse en una buena.
En lo particular, la primera decisión que tuve que tomar fue a los quince años, ya en esos tiempos tenía cuatro años estudiando percusiones con un maestro particular y tanto mi madre como mi maestro veían potencial en mí, lo suficiente como para poder estudiar formalmente en un conservatorio de música. Pero el miedo y un poco de falta de apoyo de parte de mi padre me hicieron tomar la decisión de no estudiar percusiones. Esta ha sido una de las decisiones más difíciles y que todavía no me puedo quitar de la mente, posiblemente no hubiera terminado una carrera de percusiones, porque me habían que tenía una duración mayor que las demás carreras. O tal vez si hubiera terminado y tuviera una vida diferente.
En los últimos dos semestres del bachillerato estuve cerca de no terminar, estaba harto de la escuela, decepcionado porque sentía que no me enseñaban lo suficiente para poder “superarme” en una universidad de buen nivel. En esos tiempos tenía tres opciones: estudiar en una escuela particular (UDLA, ITESM o en el extranjero), estudiar en la UNAM o como última opción, estudiar en una universidad local que tiene bastante fama de ser uno de los mejores institutos tecnológicos del país, el Instituto Tecnológico de Veracruz (ITVER).
La primera desapareció del horizonte por la falta de dinero para poder vivir y pagar una universidad particular. Para la UNAM, con mucho miedo por haberme dado cuenta que en realidad si había tenido una educación limitada en el área de exactas (Matemáticas, Física y Química), me registre para tomar el examen de admisión que si bien recuerdo lo presente en la Ciudad de México el mismo día que México jugaba en el mundial de Francia de 1998. La suerte no estuvo de mi lado porque no logre siquiera aparecer en la parte alta de la lista de no aceptados, pero si uno ve el lado positivo, ese mismo año la UNAM entro en huelga que duro un buen tiempo.
Así que quedaba mi última opción, la que menos quería, presentar el examen de admisión para el ITVER y que si logre aprobar. El examen fue el mismo día que México jugó contra Corea en el Francia ’98.
El ITVER tiene fama, eso es lo único que tiene, pero hay que ser sinceros también, tire hueva como nunca lo había hecho, reprobé un montón de materias que me lleve a repite (15 si bien recuerdo), me lleve un especial y en los últimos semestres me hicieron firmar un documento en el que me comprometía en terminar la carrera en un tiempo determinado. Los problemas en el Instituto son más que evidentes: burocracia, falta de infraestructura y de un verdadero plan educativo con objetivos bien definidos.
Pero a pesar de todo y con cuatro semestres atrasados, termine la carrera y enseguida conseguí un empleo en el gobierno local. Después de 1 año y medio de trabajo, fui despedido y entre que buscaba trabajo y no lo encontraba, me dedique a escribir una monografía para el curso de titulación, algo que mis padres sienten que es esencial pero no suficiente (lo suficiente es una maestría, según ellos).
Con título en mano y ya con un trabajo cómodo pero con un salario bajo, he buscado empleo de forma “pasiva” en sitios como OCC, Bumeran. Pocos han respondido a mis aplicaciones de empleo y si he tenido propuestas pero por mala fortuna y las deudas que tengo, no me ha sido posible aceptarlas.
Y ahora, con la crisis económica es mucho más difícil la posibilidad de dejar un empleo seguro y emigrar a otra ciudad, por un futuro que es más incierto y lo que es más preocupante es que las compañías de recursos humanos que contratan para búsqueda de personal han hecho mucho más selectivo el perfil que uno debe de tener. Ya no es suficiente tener una carrera y estar titulado, inclusive parece ser que no es necesario, lo de moda es estar certificado, ya sea con Microsoft, CISCO, SUN, etc.
¿Cómo puedo saber esto?, porque es evidente en muchas de las solicitudes de trabajo e inclusive hoy mismo me dijeron que para poder ingresar a compañías que laboran en Pemex es requisito tener una certificación.
Podrá ser mentira, pero lo que es evidente es que aún con todo lo que uno ha estudiado, siempre habrá un costo extra para poder acceder a mejores empleos, cosa que lamentablemente, muchos no podemos costear.
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