Discografía de mi vida (1988-1992) – Conociendo a Pink Floyd
Hijole, aquí esta la época más cabrona de todas. Después de que mis padres se separaron salí huyendo con mi mamá y no ha habido una época mas contrastante para mí. Dirán que son cliches de familias separadas, pero mi autoestima era del tamaño de una cucaracha. Estaba tan deprimido que por momentos tuvieron que llevarme a un nutriológo para que literalmente no me muriera de hambre.
Pero a pesar de todo sigo aquí, y la base de mis gustos musicales provienen de esté periodo. De un compañero de la familia de mi mamá viene el gusto por Pink Floyd y los conocí de una forma no menos psicodélica que su música. Estaba chirris y la verdad no se porque demonios fuimos a la casa del compañero de mi mamá y la entrada fue realmente terrorífica. El tipo vivía solo en un espacio que para mi edad parecía ser una bodega, toda oscura con muy poca luz. De verdad que nunca he visto un espacio tan oscuro en el que haya alguien viviendo. Pero eso no fue nada cuando nos enseño el su “recamára”, que era solo una especie de caja con un “clima” y que en el interior tenía una colchoneta, todavía me parece increible que alguien durmiera en esas condiciones.
De dentro de su colchoneta saco para presumirnos una reproductora VHS portatil marca JVC portatíl, y digo portatíl porque tenía una batería enorme para llevarla para todos lados. Y para terminarnos de sorprender que toma y pone “The Wall” de Pink Floyd, excatamente en la escena donde se corta las cejas en el espejo. Ya después de esa escena, puso “Goodbye Blue Sky“, el momento que tengo mas grabado porque la animación complementada con la música era algo que nunca había visto.
En 1988, mi mamá comenzó a trabajar en lo que posteriormente se convertiría en el Proyecto Arqueológico El Manatí y uno de sus compañeros llegó a vivir con nosotros “por un tiempo”, venía de vivir en Alburquerque influenciado musicalmente por sus compañeros gringos. Traía un montón de discos grabados en cassettes y uno de ellos me llamó muchisimo la atención por su portada tan singular, un prisma sobre representando la refracción y dispersión de la luz. Era nada menos que “The Dark Side of the Moon” (DSOTM), que muchos consideramos el mejor disco de rock de la historia.
Aún cuando ya había oído material de Pink Floyd, nunca había escuchado de principio a fin alguno de sus discos. “The Wall” lo escuche en fragmentos por los videos que me habían mostrado, nunca había sido introducido formalmente al mundo de los discos conceptuales. DSOTM fue el primer disco conceptual que escuche de principio a fin, aunque nadie me pudo explicar de que se trataba ni yo podía descifrarlo ya que mis conocimientos del idioma inglés eran muy pobres en ese tiempo. Pero como la música es universal y no se límita por el lenguaje, causó un gran impacto en mí. Oír DSOTM es toda una experiencia inclusive en la actualidad, es un pasaje de diferentes emociones desde la primera hasta la última canción. Es uno de esos discos que los puedes (y debes en mi parecer) escuchar como un todo, aunque por supuesto hay canciones que son mucho más famosas o que sobresalen, como “Money” o “The Great Gig on the Sky” que es de las pocas rolas rockeras en la cual no hay liricos, sino coros de Clare Torry.
Las rolas de este periodo:
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